Dónde celebrar una boda en Gipuzkoa

Dónde celebrar una boda en Gipuzkoa

Gipuzkoa tiene algo especialmente interesante para celebrar una boda: en muy pocos kilómetros podemos pasar de un caserío rodeado de naturaleza a un palacio, una iglesia en mitad de un casco histórico o un espacio frente al mar.

Y desde el punto de vista de la fotografía, eso importa.

No porque haya lugares donde sea imposible hacer buenas fotografías, sino porque cada espacio condiciona de alguna manera cómo se vive y cómo se cuenta una boda. La luz, los exteriores, las distancias entre ceremonia y banquete, los lugares donde se reúnen los invitados o incluso qué ocurre si empieza a llover terminan formando parte del reportaje.

Después de fotografiar bodas en Gipuzkoa hay algunos lugares a los que siempre nos gusta volver y otros que, aunque sean muy diferentes entre sí, tienen algo especial.

Olentzo: probablemente nuestro lugar favorito para celebrar una boda en Gipuzkoa.

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Si tuviésemos que elegir uno de nuestros lugares favoritos para celebrar tanto la ceremonia como el banquete, seguramente sería Olentzo.

Hay espacios que funcionan muy bien en fotografías pero que después resultan menos cómodos durante una boda, y otros que son muy prácticos pero visualmente tienen menos posibilidades. En Olentzo creemos que existe un equilibrio especialmente bonito entre ambas cosas.

El exterior es uno de sus grandes atractivos. Hay vegetación, diferentes rincones y suficiente espacio para que durante el cóctel cada grupo vaya encontrando su sitio de manera natural. Para nosotros eso es especialmente interesante porque permite trabajar de una forma muy documental: movernos entre los invitados, observar y encontrar escenas sin necesidad de llevar constantemente a las personas hacia lugares concretos.

Pero probablemente una de las cosas que más nos gusta de Olentzo es que el interior no se siente simplemente como el plan alternativo cuando hace mal tiempo. Tiene personalidad propia.

La piedra, la madera, la arquitectura del caserío y su carácter histórico hacen que también resulte realmente bonito cuando la boda termina trasladándose al interior. En Gipuzkoa esto no es un detalle menor.

Podemos organizar durante meses una ceremonia exterior preciosa y levantarnos el día de la boda con un cielo completamente distinto al que imaginábamos. Tener un lugar en el que tanto el plan exterior como el interior funcionan bien proporciona bastante tranquilidad y, desde nuestra perspectiva, también muchas posibilidades fotográficas. Por eso Olentzo sería probablemente nuestra primera recomendación para aquellas parejas que busquen naturaleza, un espacio con carácter y la posibilidad de celebrar gran parte de la boda en un mismo lugar.

Palacio de Igartza: un lugar precioso para una ceremonia

Para una ceremonia civil, uno de los lugares que más nos gustan es el Palacio de Igartza, en Beasain.

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Aquí la sensación es completamente diferente. Igartza tiene ese tipo de arquitectura que no necesita demasiada decoración para funcionar, el propio espacio ya aporta textura, profundidad y una atmósfera muy particular. Fotográficamente nos gustan especialmente los lugares que conservan su identidad, porque permiten que las imágenes expliquen también dónde ocurrió la boda.

Una fotografía de una ceremonia no tiene por qué mostrar únicamente a dos personas intercambiando los anillos, también puede enseñar la arquitectura, a los invitados, las entradas y salidas, la luz del lugar y esos pequeños acontecimientos que suceden alrededor. En un espacio como Igartza merece la pena abrir el encuadre y dejar que el lugar también forme parte de la historia.

Además, el entorno del conjunto permite continuar haciendo fotografías con naturalidad, sin convertir el momento posterior a la ceremonia en una sesión especialmente larga. Para las parejas que buscan una ceremonia con historia, personalidad y un entorno diferente, es uno de los lugares que tendríamos muy en cuenta.

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Casarse en Hondarribia: una iglesia y todo un casco histórico alrededor

Para una ceremonia religiosa, Santa María de la Asunción y del Manzano, en Hondarribia, tiene algo difícil de encontrar en otros lugares y, curiosamente, no es solamente la iglesia. Es todo lo que ocurre antes y después de entrar en ella.

Llegar caminando por las calles antiguas de Hondarribia, atravesar el casco histórico y encontrarse con la iglesia al final del recorrido hace que la propia entrada a la ceremonia tenga muchísimo carácter. Al salir sucede algo parecido, no estamos en un aparcamiento o delante de una carretera, sino dentro de uno de los cascos históricos más reconocibles de Gipuzkoa. Calles estrechas, piedra, balcones, diferentes alturas, gente pasando y pequeñas plazas crean un escenario fantástico para continuar fotografiando la boda sin necesidad de desplazarse inmediatamente a otro lugar.

Y eso encaja mucho con nuestra manera de trabajar. No necesitamos llevar a los novios durante una hora a buscar veinte localizaciones, muchas veces basta con acompañarlos durante un pequeño paseo mientras hablan, asimilan lo que acaba de ocurrir o se encuentran con familiares y amigos. Hondarribia permite precisamente eso: que el lugar forme parte de las fotografías sin convertirse en el protagonista absoluto.

Basílica de Santa María Magdalena de Errenteria: pequeña, íntima y con mucho carácter

No todas las bodas necesitan una iglesia enorme.

De hecho, para celebraciones pequeñas muchas veces ocurre justo lo contrario: un espacio más recogido hace que la ceremonia se sienta mucho más cercana.

La Basílica de Santa María Magdalena de Errenteria es uno de esos lugares que nos gustan precisamente por su escala y por esa sensación de intimidad. Para una boda con pocos invitados puede funcionar especialmente bien.

Desde el punto de vista fotográfico, en las ceremonias pequeñas las distancias cambian. Las personas están más cerca unas de otras, las reacciones se sienten más próximas y es más fácil construir fotografías en las que aparezcan diferentes generaciones o diferentes historias dentro de un mismo encuadre, no siempre necesitamos grandes espacios. A veces una pequeña iglesia llena de personas importantes tiene mucha más fuerza que un edificio espectacular medio vacío.

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Hotel María Cristina: una boda completamente diferente

Si Olentzo representa naturaleza y carácter de caserío, el Hotel María Cristina de San Sebastián está prácticamente en el extremo contrario.

Y precisamente por eso también nos gusta.

Sus salones tienen una presencia enorme. Techos altos, grandes ventanales, lámparas, columnas y toda esa arquitectura clásica convierten el interior en una parte fundamental de las fotografías. Es un espacio especialmente interesante para aquellas parejas que buscan una boda elegante y más urbana. Además, en este caso trabajar dentro no significa necesariamente perder posibilidades fotográficas. Al contrario. Hay interiores donde constantemente estás intentando ocultar paredes, luces o elementos que distraen. En el María Cristina muchas veces ocurre lo contrario: interesa incluirlos.

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Nos gusta poder alejarnos y dejar que los salones formen parte de la composición. Quizá su mayor diferencia respecto a otras opciones de esta lista sea el espacio exterior. Si imagináis una boda construida alrededor de grandes jardines, probablemente existen alternativas más apropiadas.

Pero si os atrae celebrar vuestra boda en pleno San Sebastián y buscáis interiores elegantes, históricos y muy fotogénicos, es difícil no tenerlo en cuenta.

 

Chillida Leku: para una boda diferente

Hay lugares que inmediatamente generan imágenes distintas, y Chillida Leku, en Hernani, es uno de ellos. La mezcla entre naturaleza, arquitectura vasca y las esculturas de Eduardo Chillida crea un escenario muy difícil de confundir con cualquier otro. El jardín permite trabajar con mucho espacio y con composiciones en las que paisaje, personas y esculturas conviven dentro de la misma fotografía. Y el caserío Zabalaga aporta un contraste completamente diferente. Nos parece especialmente interesante para parejas que quieran alejarse de la estética más habitual de una finca de bodas. Eso sí, en espacios de este tipo conviene consultar directamente las condiciones concretas para una celebración, capacidades, horarios y posibilidades de utilización antes de construir toda la idea de la boda alrededor del lugar, pero como espacio visualmente singular en Gipuzkoa, merece conocerlo.

San Telmo de Zumaia: una pequeña ermita sobre el mar

Y hay un lugar que inevitablemente aparece cuando pensamos en una pequeña capilla frente a un paisaje espectacular: la ermita de San Telmo, en Zumaia. Situada sobre Itzurun y prácticamente al borde de los acantilados del flysch, tiene algo que nos gusta especialmente: la escala. La ermita es pequeña y sencilla, mientras que a su alrededor el paisaje es inmenso, y ese contraste puede ser precioso.

No la incluiríamos de la misma manera que Olentzo o el Hotel María Cristina, ya que habría que consultar previamente las posibilidades reales de celebrar allí una ceremonia y los permisos necesarios, pero como localización especial merece estar en esta selección.

Además, Zumaia permite algo que intentamos buscar siempre que podemos: que las fotografías de pareja no se conviertan en una actividad completamente separada de la boda. No hace falta transformar el flysch en una sesión editorial de una hora, muchas veces basta con un paseo breve, algo de viento, el mar de fondo y dejar que el paisaje forme parte de la historia con naturalidad.

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No elegiríamos un lugar solamente porque sea bonito en fotografías

Después de hablar de luz, arquitectura, jardines y paisajes puede parecer contradictorio, pero probablemente este sea el consejo más importante de todo el artículo: no elegiríamos el lugar de una boda únicamente porque quede bien en fotografías. Una boda se vive antes de fotografiarse. Pensad en vuestros invitados.En las distancias.

Pensad en qué ocurrirá si llueve, dónde estaréis durante el cóctel, si queréis mover a cien personas de un sitio a otro o preferís que todo suceda en el mismo lugar y, sobre todo, en cómo imagináis vuestra boda cuando no haya un fotógrafo cerca.

Porque cuando un lugar funciona para vosotros, normalmente también empieza a funcionar en las fotografías. Las personas están más cómodas, tienen tiempo para hablar, pasan cosas de manera espontánea y nosotros podemos dedicarnos a observar, anticiparnos y fotografiar lo que realmente está sucediendo, en lugar de intentar fabricar situaciones constantemente.

Entonces, ¿dónde celebrar una boda en Gipuzkoa?

No creemos que exista un lugar perfecto para todas las bodas, cada pareja imagina su día de una manera diferente y el espacio debería acompañar esa forma de celebrarlo.

Si buscáis naturaleza y queréis disfrutar de la ceremonia y la celebración en un mismo entorno, Olentzo sería uno de nuestros favoritos. Para una ceremonia civil rodeada de arquitectura e historia, Igartza nos parece especialmente bonito, mientras que si imagináis una ceremonia religiosa dentro de uno de los cascos históricos con más personalidad de Gipuzkoa, Hondarribia tiene muchísimo que ofrecer.

Para una boda pequeña e íntima, la Basílica de la Magdalena de Errenteria tiene un carácter completamente diferente. Si, por el contrario, imagináis una celebración elegante y urbana en San Sebastián, el Hotel María Cristina juega en otra liga estética. Espacios como Chillida Leku o el entorno de San Telmo en Zumaia demuestran, además, que en Gipuzkoa existen posibilidades para bodas completamente diferentes entre sí.

En nuestros reportajes de fotografía de bodas podéis ver cómo trabajamos en algunos de estos lugares y cómo cada espacio termina formando parte de la historia sin imponerse sobre ella.

Al final, la pregunta no debería ser únicamente cuál es el lugar más bonito, sino ¿en cuál de estos lugares podemos imaginar realmente nuestra boda? Porque el espacio terminará apareciendo en las fotografías, claro, pero lo verdaderamente importante será todo lo que suceda dentro de él.

Si ya tenéis vuestro lugar —o todavía estáis decidiendo— y queréis que os acompañemos para contarlo, podéis conocer mejor DOVA Studio o contarnos cómo imagináis vuestra boda.

This is how it felt.    —